CARLOS BOUSOÑO
Poeta y crítico español, nacido en Boal (Asturias) el 9 de mayo de 1923, que en 1990 obtuvo el Premio Nacional de Poesía y tres años después el Premio Nacional de las Letras Españolas. Desde 1979 es miembro de número de la Real Academia Española.
En 1995 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Según el jurado de este premio, Bousoño es "un destacado representante de la primera generación poética española de la postguerra, y un ejemplo de evolución creadora marcada por una honda preocupación existencial". También recibió, en 1952, el Premio Fastenrath.
Tras doctorarse en Filosofía y Letras, fue profesor en los Estados Unidos y en la Universidad de Madrid. Fue nombrado catedrático emérito de Literatura y Doctor honoris causa por la Universidad de Turín (Italia), y en 2003 recibió un homenaje organizado por la Fundación Juan March.
Aunque él mismo se definió como un poeta de la posguerra, su poesía, que muestra toda ella un carácter unitario donde tienen gran importancia los sentidos, está más próxima a la Generación de los 50. Subida al amor (1945), que trata el tema del amor reprimido y la religión; Primavera de muerte (1946), sobre el amor y la muerte, y Hacia otra luz (1951), son algunos de los poemarios de una primera etapa que podría calificarse como "de poesía religiosa". La siguiente etapa, la de Oda a la ceniza (1967) y Las monedas contra la losa (1973), ambas Premio de la Crítica, se caracteriza por el uso de múltiples símbolos y metáforas, detrás de los cuales se descubre un planteamiento existencialista. Por último, las posteriores obras de Bousoño siguen mostrando un habilísimo uso de los símbolos y las metáforas y una clara oposición a la corriente lacónica y epigramática.
CANCIÓN PARA UN POETA VIEJO
(Vicente Aleixandre)
Muy cerca de la vida. Así tu hablar.
Llegaste a viejo cual se llega al mar.
Azotado del viento y de los años
fuiste la vida, no sus desengaños.
Tu voz sonaba a viento y caracolas,
viejo de luz, hermano de las olas,
Conocimiento fue tu reposar.
Llegaste a viejo cual se llega al mar.
Llegaste a viejo cual se llega a ser
la luz delgada del amanecer.
La luz delgada del saber callar,
del saber conocer y callar.
Del saber esperar, callar, seguir
hasta las olas del saber vivir.
Hasta las olas del saber amar
profundamente y como es quieto el mar.
Y como es quieto el mar se pone en pie
la insurrección del nunca moriré.
Y así tu ser, escrito en agua y sal
y en viento fue, y en todo lo inmortal.
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