Juan Vicente Piqueras, poeta y actual Jefe de Estudios del I. C. de Atenas -lleva unos pocos meses en Grecia- ha terminado hoy una amena charla sobre "Los gajes del oficio" -léase el síndrome del profesor quemado- durante las
XVII Jornadas de ASPE con la lectura de un poema suyo que me ha gustado especialmente.
Como creo que muchos de vosotros os sentiréis identificados, le he pedido permiso para publicarlo en Internet y lo hago en nuestra CT en primer lugar. Espero que os guste...

HIJOS DE BABEL
a todos los profesores de lenguas extranjeras
dispersos por el mundo.
Hay una raza de pontífices,
de maestros que tienden puentes entre países
y abren ventanas, puertas, voces, vuelos
a paisajes lejanos enseñando pronombres,
verbos irregulares y adverbios de lugar.
Son magos que se sacan un mundo del sombrero
con sólo pronunciar una palabra,
humildes sacerdotes que enseñan a sus fieles
a bautizar de nuevo el mundo, a recorrerlo
en las alas de un verbo que hasta ayer no existía.
Son los embajadores mal pagados
de sus países, reyes en exilio
cuyo único poder es saber enseñar.
Diáspora didáctica, héroes, jornaleros
del subjuntivo, un día se marcharon
de su lengua natal para enseñarla.
Misioneros sin más dios que un deseo:
el que gentes remotas consigan conocerse y conversar.
Y para conseguirlo pueden llegar incluso a pasar hambre.
Yo a veces los he visto devorar diccionarios.
Saben que todos somos extranjeros
y trabajan duro para que llegue un día
en que nadie lo sea.
Nacieron en la Torre de Babel
y saben que el amor
le debe su existencia a la gramática.
Juan Vicente Piqueras
Atenas, febrero 2008
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