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Mis dudas acerca de la TEORÍA DE LA DECLARACIÓN

Hola a todos,
LLevo tiempo viendo cómo muchos de vosotros debatis acerca de la validez de la Teoría de la declaración que Ruiz Campillo propone para explicar la selección del modo en las subordinadas. Yo os he seguido sin enterarme demasiado de qué iba el tema, porque no me había leido todavía bien ningún trabajo de Jose.
Pero ya me he puesto a ello: me acabo de leer el artículo que el otro día dejó como enlace en uno de los foros.
Tengo que decir que por ahora me gusta bastante, pero hay cosas que no entiendo del todo bien y algunas objeciones que me gustaría que él mismo pudiera discutir conmigo. Y cuando digo "discutir" me refiero a comentar, revisar, explicar y esas cositas, pero desde "el buen rollito", como decía Javier. Yo no quiero entrar en discusiones de otro tipo, sólo quiero intentar entender esta teoría bien, porque, como digo, me gusta y me interesa mucho.

No he publicado esto en ningún foro porque no voy a contestar nada de lo que habéis preguntado los demás allí. Sólo voy a plantearle a Ruiz Campillo mis propias dudas, no sobre toda su teoría, sino sólo sobre el artículo que nos dejó aquí y que es lo único que por ahora me he leido de su trabajo. Voy a ir poquito a poco y espero que José me ayude a resolver mis dudas para seguir leyéndome otros artículos relacionados sin cometer graves errores de interpretación.

También podría haberle enviado esto a José a su correo, pero prefiero ponerlo aquí por si alguien más comparte mis dudas o por si queréis hacer cualquier comentario (bueno o malo) sobre mis reflexiones.

Aparte de esto, también tenía ganas de escribir en mi blog, que lo tengo sin estrenar. Así que allá voy (espero no decir muchas tonterias con mis preguntas).

Bueno, en esta primera entrada me dirigiré directamente a Ruiz Campillo.

Estimado José, no sé si tendrás mucho tiempo y /o ganas de hacer una especie de "clase particular" conmigo acerca de la teoría de la declaración, pero si pudieras contestarme al menos alguna de mis dudas, te estaría muy agradecida.
Como acabo de decir arriba me interesa mucho esta teoría y quisiera poder llegar a comprenderla bien.
Tengo una serie de preguntas y objeciones relacionadas con tu artículo "El concepto de no-declaración como valor del subjuntivo". Las voy a escribir a continuación (pero aviso de que lo que sigue es un poco largo):

Parto de la ley de significado que propones:
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“¿El significado de la matriz implica que la oración subordinada (X) es una declaración?
a) Sí--> uso indicativo
b) No--> uso subjuntivo”

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Y de lo que dices en una nota de la página 17:

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“sólo nos preguntamos si la subordinada es una declaración, no importa de quién: puede ser responsabilidad tanto del propio sujeto hablante (yo creo..., yo no creo...) como de cualquier otro sujeto distinto del hablante al que hablante atribuye una información (ella piensa..., todos niegan...), como no ser responsabilidad de sujeto alguno (han descubierto...)”
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Y aquí empiezan mis problemas. Yo creo que esta ley funciona muy bien cuando el sujeto de la oración coincide con el sujeto de la enunciación o hablante, pero me crea dificultades al intentar aplicarla a algunos casos en los que el sujeto de la oración no se corresponde con el hablante. Me ocurre, concretamente, con verbos “de pensamiento” en su forma negativa (ella no piensa..., ellos no creen...). Un ejemplo:

(1) Yo no creo que seas culpable
parafraseando la ley que propones “el significado de la matriz (yo no creo X) implica que la oración subordinada X NO es una declaración, por lo tanto, se usa SUBJUNTIVO”. Aquí no hay problema. Pero si lo hay en el siguiente ejemplo:

(2) Ella no cree que eres culpable
parafraseando la ley que propones, lo que debería ocurrir aquí es que “el significado de la matriz (ella no cree X) implica que la oración X NO es una declaración, por lo tanto se usa SUBJUNTIVO”. Lo malo es que aquí esto no se cumple, y se utiliza INDICATIVO.

A mi se me ocurre una razón, pero no la voy a exponer todavía, porque al seguir leyendo tu artículo, vi que tú mismo proponías ejemplos de este tipo y dabas una explicación para estos casos. La explicación que propones tú en estos ejemplos no me convence a mi, y, además, me parece que entra en contradicción con tus propios planteamientos, al menos de la manera en que los tienes expresados en el artículo. Yo tengo la impresión de que en el fondo estamos de acuerdo en lo que voy a exponer (luego te señalaré por qué lo digo), pero que no lo expresas de manera adecuada o clara en todo tu artículo, al menos no para mi.
Bueno, voy a empezar con tu ejemplo, para seguir luego con tu explicación y los inconvenientes que le veo, para terminar con mi posición respecto al tema de la declaración (y por qué creo que no difiere en fondo aunque sí en forma de la tuya).

A) TU EJEMPLO
El ejemplo que tu pones y que es del mismo tipo que el que acabo de mencionar, es uno que aparece en la página 22, en un recuadro que dice “modelo significativo”.

Ella no piensa que estoy enfermo
de acuerdo con la ley que propones, me ocurriría lo mismo que en mi ejemplo (2), es decir, que parafraseándola me sale que “como la matriz (ella no cree ) NO implica que la subordinada es una declaración, la subordinada debería ir en SUBJUNTIVO . El problema es que va en INDICATIVO.

B) TU EXPLICACIÓN:
Copio los ejemplos que de esta misma frase pones con indicativo y con subjuntivo (porque se puede expresar con ambos modos) y la explicación que tú propones en cada caso. Luego te comento los inconvenientes que veo:

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MODELO SIGNIFICATIVO

¿Qué quieres decir cuando hablas de “(no) pensar que X, (no) ver que X, (no) creer que X”?

Ella no piensa que esté enfermo / Que ella no cree X (-->S)

Ella no piensa que estoy enfermo / Que X es verdad (-->I), aunque ella no lo piensa
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Estos serían los inconvenientes para mi:

B.1) Usas un criterio distinto para explicar la selección del modo en cada ejemplo.

En
Ella no piensa que esté enfermo
Dices que hay SUBJUNTIVO porque el hablante quiere decir “que ella no cree X”

Pero en:
Ella no piensa que estoy enfermo
Dices que hay INDICATIVO porque el hablante quiere decir “que X es verdad”

Esto quiere decir que la selección de cada uno de los modos se realiza por criterios distintos e independientes según el ejemplo que se tome. Así:

- la elección del SUBJUNTIVO dependerá de lo que el hablante quiera decir sobre las creencias del sujeto de la oración respecto a X (sin importarlo que opine el hablante respecto a la verdad de X)
-y la elección del INDICATIVO dependerá de que el hablante quiera decir respecto a la verdad de X (sin hacer alusión a lo que el hablante quiera decir sobre las creencias que el sujeto de la oración tenga de X)

Para mi esto no es válido: o nos quedamos con el criterio de lo que el hablante quiera decir sobre lo “que el sujeto (ella) crea o no crea sobre X”, o nos quedamos con el criterio de lo que el hablante quiera decir sobre “que X sea o no sea verdad”.

Ahora intentaré solucionar esto eligiendo un solo criterio que sea predictivo y por tanto explicativo en ambos casos.

B.2) A la hora de decantarme por uno solo de estos dos criterios en la elección del modo, veo que sólo uno es válido. Explico por qué en cada caso.

B.2.1) Por qué opino que el hecho de que el hablante quiera decir “que ella no cree X” NO es un criterio válido para la elección del modo
Mi respuesta: porque, aunque resulta plausible para el primer ejemplo, no es aplicable al segundo ejemplo, y eso invalida su valor para determinar el modo en el primer ejemplo también. Es decir, que como falla su poder predictivo, falla también su poder explicativo. Intentaré explicarme:

Para que el alumno vea la lógica en la elección del modo, le preguntas: ¿Qué quieres decir cuando hablas de “(no) pensar que X”?

- En el primer ejemplo:
Ella no piensa que esté enfermo
Dices que el subjuntivo se debe a que el hablante piensa “que ella no cree X”.

-Pero en el segundo ejemplo esto no me vale:
Ella no piensa que estoy enfermo
también sucede que el hablante quiere decir “que ella no cree X” o “que ella no lo piensa”, y sin embargo ello NO desencadena el subjuntivo, como arriba.

En mi opinión, y debido a esta incompatibilidad, el hecho de el hablante piense “que ella no cree X” no puede ser un criterio válido para justificar la aparición de subjuntivo en el primer ejemplo porque no funciona en el segundo (donde también aparece y sin embargo hay indicativo)
Lo que quiero decir es muy simple, pero no sé si lo estoy enunciando de manera clara. A ver si lo pongo mi razonamiento de manera más esquemática (en plan silogismo casero):

Si que el hablante quiera decir “que ella no cree X” implica SUBJUNTIVO en el primer ejemplo
Entonces que el hablante quiera decir “que ella no cree X” debe implicar SUBJUNTIVO también en el segundo ejemplo (y en cualquier otro ejemplo donde el hablante quiera decir esto mismo)
Sin embargo: que el hablante quiera decir “que ella no cree X” no implica, (como se esperaría en analogía con el anterior ejemplo) que haya SUBJUNTIVO en el segundo ejemplo, porque lo que tenemos es INDICATIVO.
Conclusión: que el hablante quiera decir “que ella no cree X” NO es un criterio válido para explicar la selección modal, en este caso del SUBJUNTIVO, porque no funciona en todos los casos. Y, o sirve para todos, o no sirve para ninguno. Así que en el primer ejemplo sería erróneo decir que hay subjuntivo debido a que el hablante lo que quiere decir es “que ella no cree X”, y generalizando, el hablante NO seleccionaría (ni este caso, ni en el anterior, ni nunca) el modo de la subordinada porque piense:
- “que ella (o cualquier otro sujeto) cree/o no cree X”

B.2.2) Por qué opino que el hecho de que el hablante quiera decir “que X es verdad” es un criterio válido para la elección del modo

Una vez invalidado (a mi manera) el criterio de que el hablante quiera decir “que ella cree/ no cree X” es lo que desencadena indicativo o subjuntivo en la subordinada, me voy a la información que proporcionas para explicar la selección del INDICATIVO en el segundo ejemplo, y compruebo su validez en función de la plausibilidad de su aplicación a la explicación de la selección, no solo de este modo en el segundo ejemplo, sino también del modo SUBJUNTIVO en el primero. Si en este caso el criterio es aplicable a los dos ejemplos, será el criterio pertinente en el que tendré que fijarme para entender la selección del modo. Veamos qué ocurre:


En el segundo ejemplo dices lo siguiente:
Ella no piensa que estoy enfermo
Hay INDICATIVO porque el hablante piensa “que X es verdad” .

Y ahora compruebo si vale como criterio también para el primer ejemplo. De acuerdo con esto se supone que en:

Ella no piensa que esté enfermo
Hay INDICATIVO porque el hablante piensa “que X NO es verdad”.

Por ahora yo al menos no encuentro contradicción, como con el otro criterio, así que podría pensar que este criterio sí es válido, aunque te diría que habría que cambiar tu explicación de la selección del subjuntivo en el ejemplo 1, quitando aquello de lo que el hablante quiere decir sobre lo “que ella piensa de X” tanto en el primer como en el segundo ejemplo, y añadir en el ejemplo primero el criterio de lo que el hablante piensa de “que X sea verdad”. Es decir, en tu cuadro te propondría la siguiente modificación:


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MODELO SIGNIFICATIVO

¿Qué quieres decir cuando hablas de “(no) pensar que X, (no) ver que X, (no) creer que X”?

Ella no piensa que esté enfermo Que ella no cree X (-->S) Que X NO es verdad(-> S)

Ella no piensa que estoy enfermo Que X es verdad (-->I), aunque ella no lo piensa

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

No obstante, más adelante en tu artículo, tú te opones a la utilización del término aserción, por implicar el uso de un concepto filosófico como el de “verdad”, y propones el concepto de declaración. Así que no creo que esta explicación sólo en términos de “verdad para el hablante” te guste demasiado. De todas formas, en este recuadro de la página 22 NO haces en absoluto alusión al concepto de DECLARACIÓN (que defiendes) y sin embargo echas mano del concepto de VERDAD (que luego rechazas).
Pero sólo lo haces aquí, aunque yo creo que precisamente el concepto clave que está asociado al de declaración es de “lo que es verdad para el hablante”. Y ahora explicaré por qué.

C. Mi opinión sobre el concepto de declaración y su relación con lo “que es verdad para el hablante”

Cuando expusiste la ley de significado para la selección del modo, dijiste que el uso del indicativo o el subjuntivo dependía de que el significado de la matriz implicara o no la declaración de la subordinada, y además dijiste que no importaba de quien fuera la declaración (del sujeto hablante (yo creo) o de otro sujeto (ella cree). Pero yo te dije que esto me daba problemas, y que en los casos en los que hablante y sujeto no coincidían, seguir esta ley no me funcionaba. Fue el principio de mi intervención. Para que no tengas que volver al inicio te pongo aquí los ejemplos que utilicé y de paso recopilo brevemente todo lo dicho:

(1) Yo no creo que seas culpable
parafraseando la ley que propones “el significado de la matriz (yo no creo X) implica que la oración subordinada X NO es una declaración, por lo tanto, se usa SUBJUNTIVO”. Aquí no hay problema. Pero si lo hay en el siguiente ejemplo:

(2) Ella no cree que eres culpable
parafraseando la ley que propones, lo que debería ocurrir aquí es que “el significado de la matriz (ella no cree X) implica que la oración X NO es una declaración, por lo tanto se usa SUBJUNTIVO”. Lo malo es que aquí esto no se cumple, y se utiliza INDICATIVO.

Te dije que esto mismo te ocurría a ti en tus ejemplos de la página 22:

Yo no pienso que estés enfermo
Aquí si funcionaria esta ley, porque nos saldría que “como la matriz (yo no pienso X) NO implica que la subordinada es una declaración, la subordinada va en SUBJUNTIVO

Ella no piensa que estás enfermo
Aquí la ley no funcionaría, porque nos saldría que “como la matriz (ella no piensa X) NO implica que la subordinada es una declaración, la subordinada debería ir en SUBJUNTIVO . El problema es que va en INDICATIVO.

Los problemas que me suponía tu explicación (la del recuadro de la, p.22) en estos casos ya los he expuesto. Ahora voy a intentar dar mi explicación-opinión

Estoy de acuerdo contigo en que el concepto de declaración es la clave para la selección del modo, pero no comparto tu definición de la misma.

No le veo sentido a decir, como haces en la ley, que es el “SIGNIFICADO DE LA MATRIZ” el que implica o no una declaración de la subordinada, y que NO IMPORTA DE QUIÉN SEA LA DECLARACIÓN (del sujeto hablante o de otro sujeto distinto al hablante). En mi odesta opinión, no creo que esto sea así.
Esto da lugar al problema que te acabo de comentar: cuando el sujeto de la matriz NO coincide con el hablante puede darse el caso de que, aunque el sujeto de la matriz (o la matriz “ a secas”, como prefieras) NO DECLARE el contenido de la subordinada, esta aparezca en INDICATIVO en lugar de en subjuntivo:

Ella no cree que eres culpable
Ella no piensa que estoy enfermo

Así que la declaración no es tan independiente, sino que SÏ importa QUIÉN la realiza; no la realiza la matriz sola ni el sujeto de la matriz. Para mi la realiza EL HABLANTE. Yo veo la siguiente diferencia importante entre tu punto de vista y el mío:

- Tú dices (en la nota 17) que no importa “el sujeto que realiza la declaración”

- Yo digo que no importa “el sujeto” (a secas), porque NO es el sujeto quien realiza la declaración, sino el HABLANTE, que a veces coincide con el sujeto y otras no.

Y esto que digo soluciona el problema que tu concepto de declaración ( que dices que está implicado por el significado de la matriz, con independencia del sujeto que la realiza) me crea con los casos en que no coincide sujeto y hablante. Veamos los ejemplos:

Ella no cree que eres culpable

El HABLANTE (yo) declara el contenido de la subordinada, y ello hace que la subordinada vaya en INDICATIVO.
Y no es relevante para la selección del modo que el hablante (yo) quiera decir que el sujeto (ella) no declara dicho contenido por no creerlo.

Ella no piensa que estoy enfermo

El HABLANTE (yo) declara el contenido de la subordinada, y ello hace que la subordinada vaya en INDICATIVO.
Y no importa para la selección del modo que el hablante (yo) quiera expresar que el sujeto (ella) no declara dicho contenido porque no lo cree.

Es decir, que no importa:
- ni lo que el sujeto de la oración declare
- ni lo que yo, como hablante, quiera expresar acerca de lo que crea el sujeto y por tanto el sujeto declare
Sino que lo importante es:
- lo que yo como hablante creo y por tanto declaro (que sólo en los casos en que sujeto y hablante seamos el mismo, pues coincidirá con lo que el sujeto crea o declare)

Esta es la distinción que creo que falta en esta exposición sobre la influencia del concepto de declaración en la selección del modo en las subordinadas. Hay que señalar claramente que es de una DECLARACIÓN DEL HABLANTE de lo que se trata.

Y además (aunque aquí los matices son importantes y quizás habría que debatirlo con más detenimiento) creo que el concepto de "declaración del hablante" está ligado con lo que "es verdad para el hablante". Algo así es lo que vi en tu explicación de la selección del modo indicativo (p.22) en la frase:

Ella no piensa que estoy enfermo
cuando a la pregunta que le hacías al estudiante sobre qué quería decir cuando hablaba de “no pensar que X”, tú mismo respondías, que lo que quería decir era “que X es verdad”.

Tengo que señalar que en el recuadro de la página 22 echo en falta la aparición del concepto de declaración, aunque si hubiera aparecido me habría dado problemas con este ejemplo en el que sujeto y hablante no coinciden. Sin embargo, según lo que acabo de exponer, el concepto de declaración estaría justificadamente incluido aquí si aceptáramos que “lo que el hablante declara” es lo que “el hablante piensa que es verdad”.
Así, en este ejemplo, habría INDICATIVO porque, como bien decías, el hablante quiere decir “que X es verdad” y ello implica “que el hablante lo declara”. (esto último es una inferencia que hago yo uniendo la explicación que das en este ejemplo y la que das en términos de declaración en la ley del principio)
Ojo, que no utilizo el concepto de verdad “a secas”, sino que lo asocio, como haces tu en ese ejemplo, a lo que el hablante quiere decir “que es verdad”, o, en otras palabras, lo que es “verdad para el hablante”.

D. Por qué creo que en el fondo pensamos igual, pero que no lo expresas (o más bien yo no lo entiendo) así claramente en este artículo

Lo mismo me equivoco (ya me lo dirás si eres capaz de aguantar leerte este rollazo de entrada de blog), pero creo que en el fondo pensamos igual: que la declaración la hace el hablante (independientemente de quien sea el sujeto de la oración).

Y lo digo por palabras tuyas a lo largo del artículo en las que mencionas que la declaración la hace el hablante, por ejemplo (te cito, aunque la negrita la pongo yo):

“el modo no se desencadena por la simple proximidad física de un determinado verbo en una línea de texto de un libro, sino por la conciencia del hablante de lo que quiere decir con lo que dice. A partir del concepto de matriz, entendido como el conjunto de palabras que el hablante utiliza para expresar su actitud modal ante un hecho (...)” página 25

“las condiciones bajo las que el hablante declara o no declara un hecho subordinado a una matriz (...)” página 30


Aunque luego me haces dudar con cosas como aquella nota 17, donde dices que no importa que la declaración sea del sujeto hablante o de otro sujeto, o frases como ésta:

“Supongo X implica que X es una declaración del sujeto” página 30


Lo de la nota 17 directamente lo veo mal expresado. Lo de esta última cita lo entiendo porque en este caso el sujeto es el mismo que el hablante, pero como vengo diciendo, atribuyendo la declaración al sujeto corremos el peligro de ejemplos-problema en los que el sujeto no es el mismo que el hablante y entonces está bien decir que el hablante declara (pero en esos casos no se puede decir que el sujeto declara).

Yo creo que como la mayoría de tus ejemplos están en primera persona (cosa lógica porque van dirigidos a alumnos que serán en primera persona los que enuncien estas oraciones), pues sin darte cuenta intercambias las denominaciones de sujeto y hablante sin percibir (o percibiendo pero sin señalar claramente) que la declaración la hace el HABLANTE, y no (al menos no siempre) el sujeto.
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Bueno, hasta aquí por ahora al menos. Espero haberme hecho entender.
Lo dicho: que me encantaría que tuvieses tiempo de contestarme alguna de mis dudas, al menos las que tengan un poco más de sentido. Y disculpa si mis reflexiones no son demasiado "elaboradas" o si carecen en algún caso de lógica, o de claridad, pero este es el razonamiento de alguien que lee por primera vez tu trabajo, y, aunque no lo creas, le he dado varias vueltas antes de escribirlo.

Y al resto de compañeros del foro os digo lo de antes. Aunque mis preguntas van dirigidas directamente al profesor Ruiz Campillo, estaré encantada de recibir cualquier comentario o crítica que queráis hacer de lo que aquí he puesto.

Saluditos a todos :)

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Comentario por Silvia Ros R. el septiembre 24, 2008 a las 12:37am
RESPUESTA DE JOSE RUIZ CAMPILLO:

Hola de nuevo, Silvia. Como ves, me he espabilado a más no poder para contestarte. Achácalo al poder de espabilamiento de tus observaciones, que son muchas, interesantes y profundas, y que me han hecho pensar mucho, Yo he entendido que las cuestiones que planteas están centradas principalmente en dos asuntos, incluso en dos ejemplos concretos. Para discutir el primero de ellos, copio lo que me parece que deja más clara tu primera objeción, y lo comento:

"Yo creo que esta ley funciona muy bien cuando el sujeto de la oración coincide con el sujeto de la enunciación o hablante, pero me crea dificultades al intentar aplicarla a algunos casos en los que el sujeto de la oración no se corresponde con el hablante. Me ocurre, concretamente, con verbos “de pensamiento” en su forma negativa (ella no piensa..., ellos no creen...). Un ejemplo:

(1) Yo no creo que seas culpable
parafraseando la ley que propones “el significado de la matriz (yo no creo X) implica que la oración subordinada X NO es una declaración, por lo tanto, se usa SUBJUNTIVO”. Aquí no hay problema. Pero si lo hay en el siguiente ejemplo:

(2) Ella no cree que eres culpable
parafraseando la ley que propones, lo que debería ocurrir aquí es que “el significado de la matriz (ella no cree X) implica que la oración X NO es una declaración, por lo tanto se usa SUBJUNTIVO”. Lo malo es que aquí esto no se cumple, y se utiliza INDICATIVO."

Bueno, a lo mejor no es tan malo como parece, y nos abre una vía para encajar lo aparentemente irregular en la atroz regularidad de la maquinaria gramatical. Lo veremos. Por ahora, el primer problema lo veo aquí en que la paráfrasis de la ley que has hecho, y con la que desarrollas el argumento, no me parece una paráfrasis fiel al original, cuya formulación está, créeme, muy pensada, ya que de otro modo no sería extensible. Igual que el contraste se plantea en términos de declarar / no-declarar, las implicaciones declarativas de la matriz se formulan en términos de “implica / no implica” (no, como tú interpretas, “implica que sí / implica que no”).

Piensa en cuál debe ser la respuesta adecuada a la “ley de uso” que tú misma acababas de citar:

“¿El significado de la matriz implica que la oración subordinada (X) es una declaración?
a) Sí--> uso indicativo
b) No--> uso subjuntivo”

Respuesta adecuada a la pregunta:

No, NO IMPLICA que la oración subordinada sea una declaración.

Respuesta inadecuada a la pregunta:

No, implica que la oración subordinada NO ES una declaración.

Esto podría parecer un rizamiento de rizo meramente dialéctico, si se considera superficialmente, pero en realidad es una precisión de extraordinaria relevancia y consecuencias (y mucho más asequible, por cierto, que cualquiera de las finuras de procedimiento que es imprescindible ejecutar cada día, por ejemplo, en un laboratorio de bioquímica, en un cálculo vectorial, o en un experimento de física de partículas). Porque sin rizar este necesario rizo, es decir, con una interpretación, digamos, alegre, pues tienes razón: la capacidad predictiva que parece tener la ley desaparecería y nos encontraríamos en un camino sin salida. (De hecho, el número de matrices que, por sí mismas, implican positivamente que X NO ES una declaración son limitadísimas: prácticamente tan solo las de contexto 1). En cambio, con una interpretación más atenta a la exacta formulación de la ley, de pronto se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, y las dispersas e inextricables piezas del gran puzle empiezan a encajar.

En el ejemplo que a ti no te cuadraba (Ella no cree que eres culpable), te invito a razonar así: “Ella no cree X” NO IMPLICA que X sea una declaración (pero tampoco lo impide). ¿Empezamos aplicando la “ley de uso”? Puesto que en este caso la matriz no implica que X sea una declaración, vamos a formularlo en subjuntivo. ¿Funciona?

“Ella no cree que seas culpable”

Pues parece que sí. Porque la “ley de uso” tiene una ventaja, y es que siempre produce enunciados gramaticalmente aceptables. Otra cosa es que los hablantes nativos, propietarios de una gramática donde la “ley de significado” está perfectamente instalada y operativa, JUEGUEN con esa ley cuando pueden (no siempre se puede) y les parezca relevante hacerlo (es decir, transmitir un sentido especial frente a la opción legislativa neutra). Y todo, sin violar la ley. (Para juegos, permitidos y prohibidos, en este contexto 2, véase El Ventilador, págs.. 183-4).

Así, una de las muchas interpretaciones plausibles de este juego (insisto: solo una de muchas) puede ser la siguiente:

- Ay, Manolo, que la jueza dice que soy culpable…
- Sí, pero en el fondo, ella no cree que eres [declaración de la jueza] culpable.


Cumpliendo con estas dos condiciones del juego:

1) No hay problema en decir que “ella no cree X”, y declarar X como, por ejemplo, la DECLARACIÓN de otro sujeto (se puede jugar)
2) Quiero referirme, más que simplemente a una idea que ella no cree, a que no cree lo que ha declarado (hay un sentido especial distinto).

Con otro ejemplo un poco más complicado intento reconstruir, a cámara muy lenta, cuál puede ser el camino inferencial del oyente para asignar sentido al juego:

Yo nunca he dicho que eres tonto

Posible procesamiento interpretativo:

‘Si nunca ha dicho X, X debería estar no-declarado, y sin embargo está declarado. Aquí hay dos posibilidades: o el hablante es extranjero, o quiere decir algo especial que debo descubrir. Comprobado fehacientemente que el hablante (mi hermano) es nativo de mi lengua, y por tanto sabe lo que dice, procedo a investigar posibles soluciones al aparente dilema. Pues bien, como una declaración es siempre una declaración, está claro que la declaración X aquí no es la declaración del hablante, ya que entraría en contradicción consigo mismo, así que tiene que tener otra explicación. Una puede ser que el hablante se está refiriendo a que él nunca ha dicho LA DECLARACIÓN X, que puede ser una declaración de cualquier otro, por ejemplo; otra, más preocupante, es que el hablante declara formalmente que soy tonto como su opinión, solo que a eso añade no haber mencionado nunca a otros esa opinión’.

Cualquier nativo coincidirá en que no anda este protocolo interpretativo muy lejos de lo que inconscientemente hacemos en milésimas de segundo, y sobre todo que sus conclusiones son similares a las que sacaríamos cualquiera de nosotros. Y todo esto, sin que la ley de significado quede en ningún momento suspendida.

Donde fueres, haz lo que vieres, y yo, de visita en tu blog, trato de ser tan minucioso en los detalles como lo fuiste tú en tu primer mensaje. Pero no quiero que esto oculte la virtualidad pedagógica de la ley, y por eso debo insistir en que, fuera de que la ley pueda justificar casos “raros” o “difíciles” (que sostengo que puede), lo didácticamente relevante es que, siguiendo las recomendaciones de la "ley de uso", el alumno siempre producirá enunciados gramaticalmente aceptables (sin mencionar que así, por añadidura, estará preparándose para entender y producir más adelante algunos de los juegos nativos con la misma “ley de significado” que alimenta su “ley de uso”). Mi Jennifer, en estos casos, diría siempre “Ella no cree que seas culpable”, y “Yo no he dicho que seas tonto”. Siempre sería adecuadamente entendida, en cualquier contexto (incluso si ella pensara que, efectivamente, es tonto), y siempre quedaría “neutra”. Tiempo tendrá la muchacha de meterse en juegos.

Y ahora, yendo al segundo de los casos que planteas, voy a intentar reducir la prolija e interesante reflexión que me ofreces a lo que creo que es el centro del asunto, ya que sospecho que, solucionándolo, se soluciona el resto. En caso de que me deje, sin querer, algún flequillo colgandero, pues me lo dices y reparo mi eventual error de observación. Doy por supuesto que aceptas.

Al parecer, todo gira en torno a la conveniencia de reducir “declaración del sujeto (hablante o referido)” por “verdad para el hablante”, o “declaración del hablante”.

Te digo mi opinión. Sobre la primera propuesta, no es que “esta explicación me guste demasiado” o no, es que es inviable como ley, e incluso como simple regla: una declaración, para encajar como valor del indicativo, debe incluir tanto la afirmación de verdad como la suposición de verosimilitud (páginas 26-32 del artículo que comentas).

Dar como ley la “verdad o no de X” despierta el fantasma de lo extralingüístico y nos retrotrae a siglos pasados. No hará falta ni ir a esas páginas para caer en la cuenta de su inoperatividad. Aunque seguramente te has dejado llevar por la misma imprecisión que yo admito haber tenido en algunos lugares del artículo, y lo que querías decir (como dices en otro momento) es finalmente “declaración del hablante”.

Por lo que respecta a esta segunda opción, con “declaración”, de acuerdo. Con “del hablante”, en cambio, sigue sin gustarme, aunque, insisto, no es cuestión de gustos, sino de evidencias. Si puedes aportar datos para justificar los siguientes normalísimos casos a partir del argumento de que con el indicativo indican “aquello que declara el hablante”, empiezo a indagar cómo se hace para entrar en la iglesia de la cienciología o similar. O quizá es solo que no te he entendido bien:

1) Mi novia dice que soy un mamarracho (el hablante declara que es un mamarracho !!)
2) Todo el mundo piensa que me chupo el dedo, pero están muy equivocados (el hablante declara que, efectivamente, él se chupa el dedo !!, a pesar de lo cual la gente está muy equivocada ??)
3) ¿Es que te has creído que tengo cuatro manos? (el hablante declara que, efectivamente, tiene cuatro manos !!, y le pregunta a ella si ella cree lo que él declara ??)

Y un largo y seguramente innecesario etcétera. Si quieres mi opinión sobre el sujeto responsable de los predicados declarados, que por cierto no desarrollé en el artículo por abreviar, el indicativo es un morfema gramatical que solo nos dice, en sí mismo, que el predicado que marca constituye una declaración (esta es la “ley de significado”). Quién sea el responsable de esta declaración (positiva o aproximativa, afirmando o suponiendo) es una información adicional (y muy necesaria) que inferimos, por lo común, a través de simples datos explícitos, o a veces acudiendo a mucho más complicados cálculos pragmáticos (como vimos en el ejemplo de “Yo no he dicho que eres tonto” más arriba). Hasta donde llego, hay dos posibilidades ofrecidas por el sistema gramatical:

1) Si la matriz adjudica explícitamente la declaración a un sujeto gramatical concreto, la declaración o no del hecho, y la responsabilidad subsiguiente, será de ese sujeto gramatical (sea el propio hablante, sea otro cualquiera):

Tú piensas que somos tontos. (TÚ declaras que somos tontos)
Mi madre dice que soy guapo. (MI MADRE declara que soy guapo)
A mí me parece que estamos unidos (A MÍ me parece, luego, YO declaro que somos listos)

Tú no piensas que seamos tontos. (TÚ no declaras que “somos tontos”)
Mi madre no dice que sea guapo. (MI MADRE no declara que “soy guapo”)
A mí no me parece que estemos unidos(A MÍ no me parece, luego YO no declaro, que “estamos unidos”)

2) Si la matriz es impersonal (NO adjudica explícitamente la declaración a un sujeto gramatical concreto), la declaración o no del hecho, y la responsabilidad subsiguiente, tenderá en buena lógica a ser adjudicada al propio hablante, ya que, si hubiera querido evitar que se interprete esa conexión lógica, la habría podido adjudicar a otro:

Está claro que somos tontos (YO declaro que “está claro”, luego yo declaro, que positivamente, “somos tontos”)
Es evidente que soy guapo. (YO declaro que “es evidente”, luego yo declaro, que positivamente, “soy guapo”)
Da la impresión de que estamos unidos (YO declaro que “da la impresión”, luego yo declaro que, en mi opinión, “estamos unidos”)

(Y lo mismo para el subjuntivo)

Estas son, a lo que veo, las posibilidades “legislativas”, basadas siempre en el significado. A partir de aquí entra en juego el “juego” y el “sentido común”, en un nuevo tablero y con reglas propias: el de la pragmática. Hablando de ley, es decir, de gramática, la cosa podría formularse siempre, para evitar malentendidos, como simple “declaración” formal, o si se considera necesario ser más concreto, “declaración de un sujeto” (sea cual sea).

Creo que esto es bastante asumible, aunque sospecho, con razón, que todavía esperas una explicación para el enrevesado ejemplo que yo ofrecía en el artículo, y que yo, sin dejarlo muy claro quizás, estaba interpretando de una manera muy particular:

Ella no piensa que estoy enfermo

Visto así, sin retorcimiento, este enunciado se puede explicar fácilmente como uno de los juegos más comunes que se hace con las matrices de contexto 2 B, y que ejemplifico en el artículo y también aquí, más arriba: el rechazo de una idea puede formularse, sin violencia alguna, como el rechazo de la declaración que alguien hizo de esa idea:

Y entonces la doctora se limitó a decirme que yo no estaba enfermo, y que por tanto no podía darme la baja. Y yo me consolé: hombre, si ella no piensa que estoy enfermo, entonces a lo mejor es que no estoy enfermo, y mira, en realidad más vale así…

Como dije, estos juegos dan para mucho, y por ejemplo, el indicativo se suele usar en estos casos sin demasiados condicionamientos especiales, quizá simplemente debido a la lógica de que aquello que no se piensa, o no se cree, todavía sigue siendo conceptualmente una declaración. Es decir, que no hay obstáculo lógico alguno para negar una declaración, y de ahí que estos juegos sean relativamente frecuentes:

Yo no creo [la hipotética declaración de] que lo saben

En tanto que sí hay obstáculo lógico, e insuperable, por ejemplo, para “querer + *declaración” (contexto 1), “parecer bien que + *declaración” (2 C), o “no haber nadie que + *declaración”, ya que en todos estos casos no manejamos declaraciones para asumirlas o rechazarlas, sino HECHOS perseguidos, comentados o dados como característica de una entidad:

Yo quiero [la hipotética *declaración de] que lo *saben
Me parece bien [la hipotética *declaración de] que lo *saben
No hay nadie [caracterizado por la declaración de] que lo *sabe

Es decir, que el nativo hace todo lo que quiere y puede hacer. Hace lo que su “máquina gramatical” le permite, y nunca hace nada de lo que su “máquina gramatical” desautoriza. Y no me voy a cansar de repetirlo: esto son reflexiones de especialistas, pero en términos didácticos, si Jennifer sigue la ley de uso y usa siempre indicativo en 2 A, y subjuntivo en 2 B, lo va a hacer bien siempre. Tiempo tendrá después de jugar, si se atreve.

Esta ha sido, pues, la explicación para la interpretación no retorcida del enunciado de marras (Ella no piensa que estoy enfermo). Sin embargo, el sentido en que yo la presentaba en el artículo es diferente (sin hacer advertencia de ello, lo siento), tanto que ni siquiera constituye un caso de juego, es decir, que responde directamente a la “ley de uso”. Eso sí, entendiendo también muy claramente qué significa “matriz” (páginas 19-26 del artículo).

En concreto: la matriz es el elemento responsable de la selección del modo en cada caso. Pero la matriz no es la forma: una matriz debe entenderse como una unidad indisoluble forma/significado, donde el significado es hasta tal punto lo finalmente decisivo que ni siquiera es necesaria la presencia de forma alguna para detectar la existencia de una matriz no explícita (aunque explicitable a demanda) que está justificando el modo de la oración subordinada. Un par de ejemplos básicos de economía sintáctica:

1) Si decimos “Está lloviendo”, no hace falta matriz alguna para saber que el hablante declara que está lloviendo, ya que el propio indicativo significa esto: ‘está lloviendo es una declaración’. Pero, aún a pesar de esta obviedad, la clave de que hay una matriz detrás que no se explicita la da el hecho de que no sabemos qué tipo de actitud declarativa concreta quiere trasladar el hablante: puede ser que esté afirmándolo (yo sé que…), o suponiéndolo en diverso grado (me parece que…, creo que, me imagino que…). El hablante se ahorra la matriz quizá porque no le importe explicitar estos grados, quizá porque el grado que pretende es el máximo, o quizá simplemente porque su cara, su tono, o el conocimiento que los participantes tienen de la situación, hace el resto. No siempre caemos en la cuenta de cuánta gramática nos ahorran estos dispositivos ambientales.

2) Si decimos “Esté lloviendo”, en cambio, no hay dios que pueda entender qué demonios queremos decir diciendo ‘mire usted: no declaro que esté lloviendo’, simplemente porque no hay manera de averiguar cuál es la matriz que puede estar obviando, o lo que es lo mismo, cuál es la actitud modal del sujeto ante este hecho mencionado (que las matrices formales tienen como misión explicitar). En cambio, si decimos “Venga usted aquí y siéntese”, estos subjuntivos “aislados” resultan transparentes gracias a la situación, las referencias físicas, o el simple hecho de la constante y secular asociación lógica entre la no-declaración y la petición. Lo que puede haber detrás, a cámara muy lenta, de la invitación en cuestión:

‘Mire usted: YO, en posesión del derecho de darle permiso para sentarse, ya que esta es mi casa, y no la suya, en vista de que usted, por falta de confianza, sigue de pie, señalándole además con el dedo una silla concreta, con claro tono y gestos de invitación, y habida cuenta de lo tremendamente normal que es que te inviten a sentarte cuando vas a casa ajena y hay asientos disponibles, NO DECLARO que usted viene y se sienta aquí’

Para estos subjuntivos huérfanos de matriz formal se podrían imaginar muchas matrices (me encanta, es posible, es mentira…), pero la más evidentemente verosímil es una matriz intencional (le pido que, le invito a que, le ruego que, le doy permiso para que…). Este hecho es tan pragmáticamente diáfano que es lo que ha permitido, por ejemplo, que el imperativo de tú y usted, o el negativo, se haya ahorrado formas propias y haga uso, paradigmático ya, de las correspondientes del subjuntivo. Y el truco para comprenderlo nace y acaba en el nivel puramente sintáctico: “Pido que X” necesita subjuntivo; quitando la matriz y poniendo condiciones ambientales, tenemos el camino inverso hacia lo mismo.

Igual me podía haber evitado todo este excurso y recordar el ejemplo que se da en el artículo (página 47): “Dice que viene” y “Dice que venga”, a pesar de las apariencias formales, no usan la misma matriz, ya que en el primer caso, lo que el hablante quiere decir con “dice” es “declara” (contexto 2 A: asegura, informa, constata…), mientras que en el segundo caso es “pide” (sugiere, ordena, manda, exige, ruega…). Por tanto no hay juego: es pura ley. Igual que en mi interpretación malvada de la frase, que repito por última vez y que por fin explico. Sea la situación siguiente:

[El hablante está enfermo. Él lo sabe. Su novia también lo sabe (fueron juntos al médico cuando le diagnosticaron, y para más inri ella es médico y pudo comprobarlo con las radiografías), así que lo acepta, y tiene plena conciencia de ello. Ahora bien, el chico se queja de que, a pesar de que ella es consciente de su enfermedad, actúa con él como si estuviera completamente sano, pidiéndole que haga tareas en la casa que una persona comprensiva con su enfermedad no debería pedirle, si tuviera en cuenta sus limitaciones. Por eso, el chico explica así a su mejor amigo la situación]:

Y mira que la arpía lo sabe, pero nada, venga a echarme en cara que no quiero salir con ella hasta las tantas, que no tengo la casa como los chorros del oro, que no hago las compras del súper… ¿Por qué no piensa un poco antes de hablar?¿Por qué no piensa que estoy demasiado débil para tanto esfuerzo? Porque te lo juro que es así: ella no piensa que estoy enfermo. Simplemente lo ignora cuando le da la gana, y actúa como si no me pasara nada.
Espero que después de tanto entrometimiento en la delicada vida privada de esta pareja quede claro que el significado de “pensar” en a) es radicalmente otro que en b):

a) Ella no piensa que esté enfermo (‘pensar = creer’)
b) Ella no piensa que estoy enfermo (‘pensar= tener en cuenta, reparar en’)

Por tanto, la interpretación no es tan difícil:

1. la frase a) lleva subjuntivo por depender de una matriz de contexto 2 B (matrices que implican cuestionamiento de X):

Ella no cree… / cuestiona… / duda… / A ella no le parece… que esté enfermo.

2. la frase b) lleva indicativo por ser el argumento de una matriz de contexto 2 A
(matrices que implican declaración de X: ella no cuestiona X)

Ella no tiene en cuenta… / no repara en… / no se digna a recordar… que está enfermo.

Desgraciadamente para el aula formalista, aunque afortunadamente para el sistema gramatical, el funcionamiento del lenguaje consiste en una interacción inteligente entre significados léxicos y gramaticales, por un lado, y el sentido común que permite reponer lo que se escatima.

Los modos marcan predicados igualándolos al modo en que la matriz está encarando ese predicado, pero para determinar cuál es ese modo hay que tener plena conciencia del significado modal de la matriz. Puesto que en mi experiencia no he encontrado jamás una regla formalista que el estudiante pueda extender (y mucho menos entender) sin tropiezos ni desastres permanentes, saco la conclusión de que el camino más natural (aunque quizá no el más fácil) es llevarlo por la senda del significado, que todo apunta a que es exactamente aquella por la que transitamos los nativos).

Por esa razón, a pesar de su forma, las matrices “tener en cuenta X” / “no tener en cuenta X”, “reparar en X” / “no reparar en X”, igual que, por ejemplo, “saber X” / “no saber X” están didácticamente en la “lista” de matrices de declaración (2 A): porque nos pongamos como nos pongamos, en todos estos casos, X es tanto una declaración como lo es en “Han descubierto X”, “He visto que X” en su forma positiva. Se nieguen o no, en estas pocas matrices, X es siempre un hecho que se está constatando por sí mismo, independientemente de las creencias de los sujetos. Y esto, aunque parezca mentira, lo puede llegar a entender un estudiante mucho mejor de lo que podría parecernos, y sin duda muchísimo mejor que fenómenos paranormales como el de las cláusulas superregentes generativistas (págs. 24-26 del artículo), que además no lo llevan a ningún sitio.

Y termino repitiendo incansablemente que el protocolo didáctico es mucho más fácil de lo que sugieren todos estos ejemplos extremos y esta discusión minimalista de casos interesantísimos, aunque realmente periféricos en el contexto del aula. Para rematar la cháchara con un soplo de paz, pongo un ejemplo de lo que suelo hacer en clase, trabajando con el contexto 2 en este caso, para que Jennifer pueda clasificar unas docenas de matrices (y agudizar y automatizar así su sentido de la dirección modal) en el lugar adecuado. Dada esta lista de matrices formalmente diversas, dime, hija mía, pensando en qué significan (si quieres las traduces a tu lengua, va a ser igual porque es un problema de significado), a cuál de estas dos matrices, cuya selección modal dominas y comprendes ya perfectamente, se parecen más:

2 A) Creo que X (indicativo)
2 B) No creo que X (subjuntivo)

Incluyendo, incluso, si se quiere, para una Jennifer medianamente despierta, ese monstruo:

Ella no piensa [no se esfuerza en tener en cuenta] que yo estoy muy enfermito.

¿Dará Jennifer con la respuesta lógica adecuada?

La pregunta, como el amor, está en aire. Muchos saludos, y no dejes, insisto, de informarme de cabos que haya podido dejar sueltos y que puedan hacer de las suyas. Un subjuntivo suelto es más peligroso que un gremlin bajo la lluvia.
Comentario por Silvia Ros R. el septiembre 24, 2008 a las 12:56am
Comentario de Silvia RR el May 16, 2008 , 11:40am

Hola Jose,
muchas gracias por contestar tan bien y tan rápido a mis dudas.
Siento no haber sido tan rápida yo también colgando mi respuesta, pero es que no suelo tener fácil acceso a internet entre semana.
Tengo que decirte que la explicación me ha parecido GENIAL. Estoy gratamente sorprendida de ver cómo tu ley funciona a las mil maravillas. Aunque también te digo que sólo me he leído este artículo tuyo, y a lo mejor más adelante, cuando siga leyendo más cositas y dándole vueltas al tema, pues me vuelven a surgir dudas. Ya se verá.

Por ahora, al menos, creo que lo he entendido todo y estoy de acuerdo contigo sin pegas ningunas. Pero no me voy a quedar en un simple “tienes razón”, sin asegurarme de que es verdad que lo he entendido. Así que lo que sigue ahora es casi que una paráfrasis de tus explicaciones pero con mis palabras; es decir, pondré por escrito cómo, después de leer tu respuesta, he intentado encajar estas explicaciones para autocorregirme, y es que, aunque tú me has corregido de maravilla en tu entrada, yo necesito trabajarlo y procesarlo en mi cabecita para ver si lo he asimilado.
Y lo pongo aquí escrito porque puede que también esta vez piense que estamos de acuerdo en algunas cosas y que, en realidad, estemos hablando de cosas distintas (como me pasó al principio). Así que como no estoy totalmente segura de que lo que yo he entendido sea lo que tú querías decir, pues te lo explico “a mi manera” para que tú me digas si lo que pienso es exactamente lo que tú me has querido transmitir o no (uy que lio). Ahí va (por apartaditos, para no marearte mucho).

1) La que creo que es la fuente de mi error de interpretación: ambigüedad en la respuesta a la pregunta de la ley de uso

Empecé a leer tu respuesta y vi la luz, vamos. “Claroooo”, pensé cuando me dijiste que mi interpretación no era fiel al original “¿pero cómo he podido ser tan tonta y no ver que esa no era la interpretación correcta?”.
Y luego caí en la cuenta de que, aunque la que se ha equivocado soy yo (y no me puedo quitar el muerto de encima), y la interpretación que yo hice no se correspondía con la que tú pretendías transmitir, tampoco es que fuera “incorrecta” (cosa que tú no has dicho pero que yo en un primer momento pensé). Vamos, que me di cuenta de que ambas interpretaciones (la tuya y la mía) eran posibles. Según lo veo, en la ley de uso has utilizado una pregunta cuya respuesta puede corresponder a los dos predicados de la oración y, por tanto, a dos niveles sintácticos distintos (y por tanto puede dar lugar a una ambigüedad).
Arbolito al canto:

“¿El significado de la matriz implica que la oración sub. (X) es una declaración?


Ni mucho menos es esto un arbolito sintáctico bien hecho, pero no es necesario ponerse a separar sintagmas dentro del sujeto y del predicado para ver que simplemente hay dos predicados y la respuesta a la pregunta (ya sea afirmativa o negativa) puede aplicarse a uno de los dos niveles.

Y es que, a tu pregunta:
“¿El significado de la matriz implica que la oración sub. (X) es una declaración? (la negrita es mia)

respondiste simplemente con:

a) Sí --> uso indicativo
b) No--> uso subjuntivo

Y digo simplemente, porque sin más información, esta respuesta se puede interpretar como hice yo (bajando al segundo nivel del arbolito):

a) Sí (implica que SÍ ES una declaración)--> indicativo
b) No (implica que NO ES una declaración) --> subjuntivo

O se puede interpretar como haces tú (operando en el primer nivel del arbolito):
a) Sí (SÍ IMPLICA que es una declaración) --> indicativo
b) No (NO IMPLICA que es una declaración)--> subjuntivo

Lo que tu has dicho, vamos, pero con mis palabras (y usando arbolitos que para otros no harán falta pero a mi me lo aclara más) y respaldando mi error en la (según lo veo) ambigüedad que deriva de estas respuestas.
Sí que es verdad que, ahora que me percato de tu interpretación, puede que ésa sea la más “prototípica”, por decirlo de alguna manera, es decir, la que creo que cualquiera que leyera tu ley activaría primero en su proceso de comprensión. Pero ya ves que hay niñas raras que activamos primero la otra. Y aunque claro está que mi cabecita activó la segunda interpretación de manera no consciente, pensando ahora (de manera totalmente consciente) sobre por qué me habría pasado esto, creo que puede ser porque en tu ley señalas en negrita las siguientes palabras (esta negrita es tuya):


Supongo que mi atención se centró en la letra negrita y al ver resaltadas las siguientes palabras:

¿ es una declaración?
a) si --> indicativo
b) no --> subjuntivo

- interpreté primero: una declaración SÍ (ES)/ una declaración NO (ES)
- en vez de : una declaración SÍ (implica)/ una declaración NO (implica).

Que lio, ¿no? Desde luego que tu ley está perfectamente enunciada, pero para “interpretadoras rebuscadoras” como yo, hubiera sido más fácil restringir las posibilidades de respuesta a una sola poniendo:
A) sí implica--> indicativo
B) no implica--> subjuntivo
en vez de sí o no a secas
y evitar a si la interpretación de si es o no es una declaración.

Pero bueno, supongo que este es un problemilla mío y que la mayoría de lectores de tu artículo verán directamente la misma relación entre la pregunta y las respuestas que pretendías transmitir tú.

Lo importante en realidad es que mi interpretación (aunque lleve media hora defendiendo que es posible, sin que nadie me haya negado que lo sea; “jartible” que es una) NO es la adecuada para hacer funcionar la ley, y sin embargo la tuya sí. Así que si quiero entender cómo funciona la ley tengo que interpretarlo como tú, cosa que hago con gusto.
Y parafraseando la ley como “la matriz SÍ implica/ NO implica la declaración de la subordinada” se esfuman mis problemas con las oraciones en las que sujeto y hablante no coinciden, porque, como me has hecho ver claramente:

i) Cuando la matriz SÍ implica que la subordinada es una declaración--> entonces la subordinada SÍ es una declaración, y por tanto está en INDICATIVO.
Ej) Ella cree que eres culpable
Y aquí solo hay un camino, lo cual no ocurre en el siguiente caso, y es que:
ii) Cuando la matriz NO implica que la subordinada es una declaración --> entonces pueden ocurrir dos cosas:
a. La subordinada NO es una declaración, y por tanto va en SUBJUNTIVO
Ej) Ella no cree que seas culpable
b. La subordinada SÍ es una declaración, y por tanto va en INDICATIVO
Ej) Ella no cree que eres culpable

Me encanta ver cómo todas las piezas encajan. Lo de los árboles desplegando sus hojas y las barcas corriendo regatas se queda corto.

2) Sobre la distinción LEY DE SIGNIFICADO / LEY DE USO que no alcancé a ver y que tan necesaria y eficaz resulta para llevar la ley al aula.

Yo me daba cuenta de que utilizabas esta pareja de términos distintos pero no estaba segura de que los estuvieras utilizando como sinónimos (como simples variantes estilísticas) o que los utilizaras como expresiones con significados distintos (e incluso opuestos, en cierto sentido, aunque complementarios en la práctica).
Vamos, que aunque por lo que dices en el artículo sí que me parecía que distinguías lo semántico de lo pragmático, no alcancé a ver claramente que esta distinción estaba reflejada en las denominaciones “ley de significado” y “ley de uso”. Lo intuía por eso de que hubieras utilizado los términos significado-uso, pero luego no lo veía claro en la especificación de las leyes, y acabé creyendo que el contenido de una ley era el mismo que el de la otra y que, por tanto, eran la misma ley, aunque enunciada de dos formas distintas.
Dicho todo esto, y ahora que creo que veo la diferencia, me parece GENIAL. Me ha encantado ver la lógica de estas leyes y como la maquinita gramatical funciona a la perfección, con lo que tu ley cumple perfectamente con su propósito explicativo.

Ahora quiero saber si lo entendido bien, así que hay va mi reformulación de tu explicación:

- La LEY DE SIGNIFICADO es (si no me equivoco) ésta:

El indicativo representa una declaración del hecho que marca.

El subjuntivo representa una no-declaración del hecho que marca.

O en otras palabras:

Cuando el verbo va en indicativo, hay declaración del hecho que marca
Cuando el verbo va en subjuntivo, no hay una declaración del hecho que marca

Sin embargo (creo que esto) NO me sirve como criterio para poder producir correctamente oraciones con indicativo o subjuntivo, es decir, el no nativo no se puedo guiar de esta ley para saber cuándo debe usar un modo o el otro. Y ahí entra la ley de uso (¿no?)

- La LEY DE USO estaría en el nivel de la pragmática, y explica al hablante cuándo debe usar subjuntivo y cuando indicativo. De hecho, la pregunta se formula en términos de “que quiere decir” (que sería lo mismo que qué quiere comunicar) el “hablante” (que no tiene por qué ser el sujeto de la oración).

Le damos la siguiente “estrategia” o ley de uso al alumno:

Cuando con tu oración quieras decir que:
a) la matriz implica que la subordinada es una declaración --> entonces usa INDICATIVO
b) la matriz no implica que la subordinada es una declaración --> entonces usa SUBJUNTIVO.

Es decir, trabajamos con la semántica de la oración, pero llevando al alumno al terreno de la pragmática, de lo que “él quiere decir/comunicar” cuando enuncia esas oraciones.Así es como lo he entendido.

Si estoy siguiendo bien tu explicación, esta ley de uso ayuda al alumno a no equivocarse en su producción de oraciones con subjuntivo o indicativo, pero NO implica que estas sean las únicas posibilidades, ya aunque en:
a) siempre que la matriz implica que la subordinada es una declaración, la subordinada constituye una declaración (como decía antes, no hay otra posibilidad), y entonces va en INDICATIVO. Pero, como también señalaba antes:
b) de que la matriz no implique que la subordinada sea una declaración, no siempre se sigue que la subordinada no sea una declaración, ya que puede también serlo, por lo que en estos casos puede aparecer tanto en SUBJUNTIVO como en INDICATIVO.

Ahora bien, si alumno sigue nuestra recomendación de utilizar SUBJUNTIVO en estos casos, no cometerá nunca ningún error, así que, como dice Jose, además de no entrar en conflicto con la ley de significado, esta ley de uso le permite comunicarse correcta y adecuadamente. Y si además, el alumno también puede seguir un razonamiento lógico, a través de la explicación de los “juegos”, para los casos en los que aun cuando la matriz no implica que la subordinada es una declaración, algún nativo, o él mismo, pueda usar también indicativo, entonces es que no queda cabo suelto alguno.
Es todo sencillamente perfecto.

3) Por qué ahora veo que la declaración NO tiene que ser del HABLANTE, sino del SUJETO.

Eso que te dije de que:

“la declaración es del hablante, pero no del sujeto, a no ser que hablante y sujeto coincidan”,

sólo me valía para explicar(me) los casos en que mi errónea interpretación de tu ley me daba problemas con las oraciones en que sujeto y hablante eran la misma persona.

Ahora, con los ejemplos que me has puesto, veo clarísimo que mi idea no es válida.
Y has conseguido que le dé la vuelta a la tortilla:

“la declaración es del sujeto, no del hablante, a no ser que sujeto y hablante coincidan”

Te prometo que me encanta equivocarme cuando la corrección es tan lógica y me hace pensar sobre el tema de tal manera que incluso vuelve totalmente del revés lo que pensaba antes.

Lo que pasa es que como con la ley de uso que das al estudiante ya metemos al “hablante” (el alumno en este caso) y lo que “quiere decir”, pues una se hace un poco de lío. Incluso pensé que no lo diferenciabas (osada doctoranda), cuando en realidad tú sabías perfectamente en qué momento y por qué usabas lo de “hablante” y que lugar tenía el “sujeto” de la oración, y el papel que tenía cada uno en el tema de la declaración.

4) Por qué mi ejemplo (problemático) y tu ejemplo (problemático) no eran exactamente iguales.

Los ejemplos en los que hablante y sujeto coincidían y que me daban problemas con mi interpretación de la ley, son ahora hasta bonitos y clarísimos una vez entiendo la ley en cuestión.

Tanto en mi ejemplo (Ella no cree que eres culpable) como en el tuyo (Ella no piensa que estoy enfermo), el hecho de que la subordinada sea una declaración y vaya en indicativo, aunque la matriz no implique que sea una declaración, se puede explicar, muy bien, según me dices porque:
- la declaración de la subordinada se atribuya a otro sujeto que no sea el de la matriz (que puede ser el hablante en este caso, porque sujeto y hablante no coinciden)

Ella no cree que eres culpable, pero yo sí.
Ella no cree que eres culpable, aunque tú si.

- la declaración de la subordinada si se atribuya al sujeto de la oración, pero esto no sea incompatible con que ella realmente no lo crea o no lo piense.

Ella no cree que res culpable, aunque lo haya declarado (la gente muchas veces dice lo que no piensa, o simplemente miente)

Pero yo no había caído en la tercera posibilidad explicativa de este uso del indicativo que tiene tu oración, y que no tiene la mía, y que en el fondo era la que tú querías transmitir. Y esta no es producto de ningún juego, sino que cumple con la ley:

- la declaración sí se atribuye al sujeto de la oración, y esto no es incompatible con que ella “no lo piense”, porque aquí no estamos utilizando el significado de “pensar (algo)” como “creer (algo)”, sino de “pensar (en algo)” como “tener en cuenta (algo)”.

No sé como no me di cuenta. Y yo que ye lo criticaba como explicación porque interpretaba el uso de “pensar” como “creer” y te monté un rollazo de que si utilizabas un criterio para explicar la selección del modo en cada frase, etc., etc.

La verdad es que lo veo más claro con los ejemplos de “dice que viene” y “dice que venga”; aquí si vi que se trataba de dos significados distintos. En el otro ejemplo no lo pillé.

Lo que si veo también es que, con los ejemplos de “ella no piensa que estoy/esté enfermo”, se puede usar tanto subjuntivo como indicativo con los dos significados del verbo “pensar”.
Pero en el ejemplo de “dice que vengas” hay una repartición de modos para cada significado de verbo, es decir:
- cuando el verbo decir significa “informa”, sólo se puede usar INDICATIVO
(porque, de acuerdo con la ley, cuando el hablante quiere decir que la matriz implica declaración de la subordinada, siempre ocurría que la subordinada era una declaración; de otra forma sería incoherente que la matriz implicara una declaración que no existe)
- y cuando el verbo decir significa “ordenar”, sólo se puede usar SUBJUNTIVO, porque el contenido de la matriz así lo dispone.

Esto es lo mismo que tú me señalaste al decir que son matrices distintas, porque cuando “decir” significaba “informar”, pertenece al contexto 2, mientras que cuando “decir” significaba “pedir” pertenecía a otro contexto.
Lo único que yo señalo es que “pensar”, utilizado en cualquiera de sus dos contextos, puede llevar tanto subjuntivo como indicativo, mientras que “decir”, en un contexto sólo puede llevar indicativo y en el otro sólo puede llevar subjuntivo. Creo yo, vamos.
Aunque esto tampoco es que sea importante, es una minireflexión mía que, en caso de no ser correcta, no tiene ninguna implicación con la validez de la ley ni nada que ver.

5) El único problemilla que veo y que no es ninguno de los que traté antes: el imperativo

En tu explicación has sacado el tema del imperativo y hay algo que no veo claro. Dices lo siguiente:
“ Para estos subjuntivos huérfanos de matriz formal se podrían imaginar muchas matrices (me encanta, es posible, es mentira…), pero la más evidentemente verosímil es una matriz intencional (le pido que, le invito a que, le ruego que, le doy permiso para que…). Este hecho es tan pragmáticamente diáfano que es lo que ha permitido, por ejemplo, que el imperativo de tú y usted, o el negativo, se haya ahorrado formas propias y haga uso, paradigmático ya, de las correspondientes del subjuntivo. Y el truco para comprenderlo nace y acaba en el nivel puramente sintáctico: “Pido que X” necesita subjuntivo; quitando la matriz y poniendo condiciones ambientales, tenemos el camino inverso hacia lo mismo”

Sí es cierto que esto es diáfano con el imperativo de usted y el imperativo negativo, pero
¿qué ocurre con el imperativo afirmativo de “tú”? yo no veo que se pueda meter en el mismo saco “explicativo”
Si la matriz que este imperativo tiene detrás es la de petición, no habría más posibilidad que el modo SUBJUNTIVO para este imperativo de segunda persona del singular, y sin embargo hay INDICATIVO:

“Deja ya de escribir, Silvita, hija”
(*Te pido que deja que de escribir ya, Silvita, hija”)

¿Entonces qué explicación hay? Porque según lo veo, este tipo de matrices son de las que además de no implicar la declaración de la subordinada, resulta que siempre llevan una subordinada que no es una declaración, así que sólo veo dos posibilidades:
1) que haya algún “juego” que no alcanzo a ver que permita que, aun sin que la matriz implique declaración de la subordinada, esta sea en realidad una declaración (como pasaba con “ella no cree que eres culpable)
2) que en el caso el imperativo afirmativo de “tú” haya otra matriz detrás, que no sea del tipo “pido que X”, aunque sería más raro.

Bueno, que haciendo caso a mi propia petición, pues dejo ya de escribir, que cuando me pongo no paro. Ya no sé si soy peor charlando (lo cual hago por los codos) que escribiendo (que aunque escribo a ordenador con dos dedos sólo, no por eso me corto más dándole que te dale al teclado).

Muchísimas gracias, Jose, por dedicar tanta atención y minuciosidad a tu explicación; has hecho que lo comprenda (al menos que me crea que lo comprendo) y encima hasta me lo he pasado bien (es que me gusta mucho tu forma e escribir). Ha sido un placer “leerte” y “entenderte”.
Sólo me queda pedirte que, si de lo que acabo de escribir infieres que he malinterpretado algo, busques cuando puedas un huequecito para sacarme, de nuevo, de mis errores, que yo estaré encantada de que me corrijas.

Saluditos desde Cádiz.
Comentario por Silvia Ros R. el septiembre 24, 2008 a las 1:10am
RESPUESTA DE JOSE P. RUIZ CAMPILLO:

Bueno, con respecto a la interpretación de la ley, pues totalmente de acuerdo. Puede ser perfectamente que yo no lo haya sabido formular bien (el que yo sepa qué quiero decir no implica que el que lo lee tenga que adivinarlo), o puede simplemente que cuando lo formulé no se me ocurrió ni pensar en una lectora como tú (porque tiene tela, del tipo marinero además, el nivel de minuciosidad de tus análisis). Te doy mis más sinceras gracias por haberme llamado la atención sobre esto, y tomo severa nota de ello para el futuro. Estoy en deuda contigo.

En segundo lugar, permíteme que te dé mi versión de tu versión de las implicaciones prácticas de la ley. Donde tú dices:

“Cuando la matriz SÍ implica que la subordinada es una declaración--> entonces la subordinada SÍ es una declaración, y por tanto está en INDICATIVO.
Ej) Ella cree que eres culpable
Y aquí solo hay un camino, lo cual no ocurre en el siguiente caso, y es que:
ii) Cuando la matriz NO implica que la subordinada es una declaración --> entonces pueden ocurrir dos cosas:
a. La subordinada NO es una declaración, y por tanto va en SUBJUNTIVO
Ej) Ella no cree que seas culpable
b. La subordinada SÍ es una declaración, y por tanto va en INDICATIVO
Ej) Ella no cree que eres culpable”
Yo diría:

1) Cuando la matriz SÍ implica que la subordinada es una declaración, pueden ocurrir dos cosas:

Siguiendo la ley: siempre indicativo (Ella cree que eres culpable)
En caso de poder y querer jugar: subjuntivo (La policía sospecha que haya una bomba)

2) Cuando la matriz NO implica que la subordinada es una declaración, pueden ocurrir igualmente dos cosas:

Siguiendo la ley: siempre subjuntivo (Ella no cree que seas culpable)
En caso de poder y querer jugar: indicativo (Ella no cree que eres culpable)

Con respecto a tu interpretación de la diferencia entre lo semántico y lo pragmático, no es exactamente la que yo hago, pero me haces caer de nuevo (mil gracias) en lo mal que uno se puede explicar sin quererlo, o más responsablemente, en lo mal que me explico yo, especialmente cuando quiero decirlo todo a la vez. Dices tú:

“La LEY DE USO estaría en el nivel de la pragmática, y explica al hablante cuándo debe usar subjuntivo y cuando indicativo. De hecho, la pregunta se formula en términos de “que quiere decir” (que sería lo mismo que qué quiere comunicar) el “hablante” (que no tiene por qué ser el sujeto de la oración).”
Bueno, lo que hay detrás de todo esto, en mi modelo de interpretación, es algo que espero dejar más claro en un articulillo que estoy preparando para profundizar en los principios epistemológicos de lo que yo llamé, hace ya tiempo, “gramática operativa”.

En primer lugar, tiene que ver con la conveniencia de no diferenciar un nivel semántico y un nivel formal. Esto es lo que hizo el generativismo, con los resultados que están a disposición de cualquiera que quiera evaluarlos (aunque algunos prefieran cerrar los ojos). La lingüística cognitiva, en cierto modo reacción virulenta, y en cierto fondo continuación científica de la generativa, más que hundir en su merecida miseria al agonizante generativismo, le ha dado, a mi entender, la clave de lo que le puede permitir su subida al cielo si se porta bien y se arrepiente de corazón: no es que el significado se superponga a la forma, es que el significado es lo único que importa. En consecuencia: deberíamos considerar que las reglas gramaticales no operan sobre la forma en sí misma , sino sobre el significado de la forma. Gráficamente, me gusta representar así esa unidad lingüística mínima que debería sustituir a la forma como unidad básica de análisis científico:




Por esta razón, lo que yo le propongo al estudiante siempre (no solo en el caso del subjuntivo) y con obligada insistencia (dada la ubicuidad de la tradición formalista en las aulas) es lo siguiente: no asocies las reglas a las puras formas, sino al significado con que estás usando esa forma en cada caso concreto.

En segundo lugar, ese pequeño divorcio entre tu visión y la mía tiene que ver con una concepción de la pragmática como nivel de actualización lingüística, es decir, no como clase de significado, sino como “momento” definitivo en que la máquina gramatical se somete a la interpretación ambiental




Con un símil: la pragmática es a la gramática lo que un rally es a la mecánica de los coches. Practicar esta división de campos nos permite dos cosas:

1. Incorporar “valores pragmáticos” al propio significado de base de la forma (que, atendiendo al dibujo, podríamos llamar “formificado” en lugar de “significado”), permitiendo así “listar” matrices, por ejemplo, que observarán un comportamiento común sobre la base de ese significado no puramente “semántico”, sino “comunicativo”. Es por esta razón por la que siempre trato de evitar el calificativo de “semántico”, y me refiero siempre a “significado”).
2. Mantener alejada la dimensión pragmática (sujeta a millares de condiciones ambientales que, sin embargo, no podrían darse sin una base formal unívoca) de la dimensión formal o gramatical (directamente asequible por el estudiante y estructurable didácticamente), o mejor: empezar por una instrucción gramatical con elementos tangibles para hacer, desde ahí, un camino lógico y justificado hacia la actualización pragmática que constituye el acto real de comunicación.
En definitiva, mucho rollo para indicar que, tal como yo lo propongo, la “ley de uso” no se mueve un ápice del nivel gramatical, condición, creo, didácticamente importante, porque proporciona respuestas unívocas y seguras para cada caso, liberando al estudiante en su aprendizaje gramatical de las mil veleidades de la interpretación pragmática que harían de las reglas un caos, por no decir que imposibilitarían cualquier tipo de “ley”. De otra forma: permite que cuando el estudiante reflexiona sobre la gramática, reflexione sobre el significado gramatical, y no sobre el significado gramatical y, al mismo tiempo y sin solución de continuidad, sobre los mil y un usos juguetones que el hablante nativo puede hacer de ellos porque tiene automatizado el sistema. A un estudiante de mecánica no se le instruye poniéndole videos de rallies, sino metiéndole la cabeza en un motor. Duro, sí, pero en alguna medida, necesario. Porque solo a los nativos les viene ya dado el coche desde chiquitos, y con saber conducir les basta.
En conclusión, la ley de uso es una ley gramatical. Los juegos son manipulaciones pragmáticas intencionales guiados y autorizados por leyes pragmáticas. O eso, al menos, es lo que pretendo establecer.

Otro comentario. Dices:

“Esto es lo mismo que tú me señalaste al decir que son matrices distintas, porque cuando “decir” significaba “informar”, pertenece al contexto 2, mientras que cuando “decir” significaba “pedir” pertenecía a otro contexto.
Lo único que yo señalo es que “pensar”, utilizado en cualquiera de sus dos contextos, puede llevar tanto subjuntivo como indicativo, mientras que “decir”, en un contexto sólo puede llevar indicativo y en el otro sólo puede llevar subjuntivo.”

Bueno, en estos casos es donde creo que se ve la ventaja de trabajar con esa nueva unidad (el “yin y yang” del “formificado”): no tenemos que pararnos a enumerar una infinita lista de matrices posible precisando en cada caso las posibilidades diferenciales de selección del modo de cada una de ellas. Basta con “sentir” la actitud declarativa que implica la matriz que tú mismo eliges cuando hablas, y trasladar ese sentido modal al verbo subordinado y marcarlo con él. En todo caso, y como simple muestra de la inmensa variedad de posibilidades que podemos obviar conscientemente al elegir el modo, te hago notar que, quizá por casualidad, también la matriz “decir” se comporta como “pensar” en su interpretación veritativa (contextos 2 A / 2 B):

Yo no pienso que esté casada. Al menos a mí no me ha dicho nada parecido.
Yo no pienso que está casada, así es más fácil.

Yo no digo que estés casada. Coño, que te creo.
Yo no digo que estás casada. Si lo hiciera, mis amigos se descojonarían conmigo.

E incluso, si me apuras, en su versión intencional (contexto 1). Solo hace falta una situación adecuada en que sea verosímil poder interpretar el argumento de “pensar” como una petición (un objetivo a cumplir):

- Mira, Flora, estoy pensando que vayas tú sola a la fiesta.
- ¿Qué?
- Digo que vayas tú sola a la fiesta. A mí no me ape.

Ya digo: solo si me apuras.

Y la última cuestión: el llamado “imperativo”. Dices:

“Deja ya de escribir, Silvita, hija”
(*Te pido que deja que de escribir ya, Silvita, hija”)

¿Entonces qué explicación hay? Porque según lo veo, este tipo de matrices son de las que además de no implicar la declaración de la subordinada, resulta que siempre llevan una subordinada que no es una declaración, así que sólo veo dos posibilidades:
1) que haya algún “juego” que no alcanzo a ver que permita que, aun sin que la matriz implique declaración de la subordinada, esta sea en realidad una declaración (compasaba con “ella no cree que eres culpable)
2) que en el caso el imperativo afirmativo de “tú” haya otra matriz detrás, que no sea del tipo “pido que X”, aunque sería más raro.”

La opción 1 es imposible. Una cosa es un juego autorizado por una ley, y otra muy distinta, magia pura. La 2, igual: el imperativo de “tú” o “vosotros” no admite subordinación; en caso contrario, no sería imperativo, como no lo son, formalmente, los “imperativos” de “usted”, “ustedes” y los negativos. Yo lo veo así:

El llamado imperativo, a diferencia del modo indicativo, es un modo de no-declaración, y, a diferencia del subjuntivo, es un modo pragmático, no gramatical (con sus consecuencias sintácticas correspondientes). De otro modo: aunque el subjuntivo canalice lógicamente el acto de habla de pedir, no lo constituye. El imperativo, estrictamente entendido, sí. Y estrictamente entendido, el imperativo, que tiene que ser directo, consta formalmente de dos únicos morfemas: el referido a la segunda persona singular (come) y plural (comed). Esto tiene su lógica: solo se puede pedir directamente algo, físicamente, a una segunda persona (singular o plural) que está enfrente de ti. En este sentido estricto, el paradigma del imperativo está limitado a estas dos formas: una de ellas, en su morfología regular, coincide (solo coincide) con la tercera persona del presente de indicativo. ¿Por qué “solo coincide”? Es muy poco verosímil que para pedir algo a un interlocutor se acceda al inventario gramatical y se seleccione una forma de tercera persona, que nada tiene que ver con “tú”. Es más verosímil pensar que una declaración normal, hecha con gestos, condiciones ambientales, y situaciones físicas adecuadas, pueda ser interpretada pragmáticamente como una petición, y que las particulares características entonativas de una orden, y la presión intencional de hacerla en tiempo real, hayan ido minando durante siglos la integridad fonética de esa forma declarativa. ¿Por qué no pudo ser “come” un “comes” fonéticamente abreviado y gramaticalizado, al igual que lo son, reconocidamente, las únicas ocho formas “irregulares” del imperativo de “tú” (correspondientes a peticiones de una extraordinaria frecuencia)? Y con respecto al imperativo plural, el español solo ha seguido la senda normal de la evolución, eliminando una sílaba de su antecedente latino, y morfologizando la diferencia, a pesar de esa “d” final de los escritos, en un simple cambio de acento: [cóme] / [comé:]. Este es el paradigma paradigmático del imperativo, y aquí acaba. No es difícil imaginar por qué el resto de personas del imperativo se han creado indirectamente, a través de matrices inexplícitas (por innecesarias): usted o ustedes son formas corteses porque se distancian gracias a la utilización de una tercera persona gramatical (‘quiero que hable la tipa esa’ > “Hable, por favor”), y el llamado “imperativo negativo” es indirecto, en todas las lenguas de que tengo noticia, quizá simplemente por el problema lógico que representaría la formulación directa de una petición bajo negación, que no es en nada diferente de lo que representa la formulación de una declaración bajo negación:

Tú hablas mucho = Declaro que hablas mucho
Tú no hablas mucho = No declaro que hablas mucho (en realidad, lo que quiero declarar positivamente es que NO HABLAS mucho)

¡Habla! = Pido que hables
¡No *habla! = No pido que hables (en realidad, lo que quiero pedir positivamente es que NO HABLES)

Uf. Y ya está bien. Espero haber disipado tus dudas, que eran afortunadamente pocas, con todo este pesado aparato de reflexiones. Me he tomado el tiempo que, te juro, no tengo, por hacer honor a tu honestidad intelectual, cualidad muy infrecuente, y a tu capacidad de procesar información, que admiro. A partir de ahora soy yo el peticionario. Espero tus nuevos descubrimientos, es decir, por ejemplo, tener noticias de tu tesis, o de a dónde llegas en tus reflexiones, o por dónde van los tiros que pegas. Tienes mi correo personal para eso. Mucha suerte, mucho ánimo, y dos besos como mínimo (uno por mejilla). Somos pocos, pero somos.
Comentario por Silvia Ros R. el septiembre 24, 2008 a las 1:13am
Comentariode Silvia RR el May 20, 2008 , 12:02pm

Muchísimas gracias Jose,
por leerte todas mis dudas (y mira que me enrollo cuando escribo), por explicarmelo todo tan requetebien (al final había vuelto a malinterpretar algunas cosillas que ahora veo claramente) y por dedicarme parte de tu tiempo.
Envidio a aquellos que te hayan tenido y te tengan de profesor; a mi me habría encantado ser una de tus alumnas (aunque probablemente habría sido una de las más peñazos)
Ahora que ya tengo las cosas más claras, voy a seguir leyendo tus trabajos y todo lo relacionado con el tema, que apenas acabo de empezar a introducirme en esto de la "gramática operativa", aunque ahora, gracias a ti, creo que al menos lo haré con buen pie. A ver si consigo seguir, sin desviarme mucho, por este caminito de baldosas amarillas.
Mil gracias otra vez, Jose.
Un abrazo
Silvia.
Comentario por Silvia Ros R. el octubre 6, 2008 a las 10:54pm
P.D.
Que conste que esto no es un monológo que me he montado yo solita. Lo que pasa es que Jose se dio de baja en la CT y sus mensajes desaparecieron de la página, así que yo los volví a colgar para que mis dudas no se quedaran aquí puestas sin las respuestas que él me dio, por eso salgo yo en todas las intervenciones.
:)

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