Hola, Isa. Efectivamente, esos “usos” del imperfecto (el imperfecto” lúdico”, o el imperfecto “onírico”) cuentan como invitados habituales en esas listas con que se trata de “describir” (no exactamente de explicar) este morfema verbal, y de hecho, estas dos concretas etiquetas creo que apuntan a hechos muy relevantes en la explicación de esta forma, a pesar de que solo sean índices de por dónde hay que buscar, y no explicaciones en sí mismas.
Sin embargo, en mi opinión, las “listas de usos” tienden a plantear un problema, más que una solución, y es que cuando se empieza, no se acaba. En todos los años que llevo “mirando” he visto ya catalogado un ingente número de diferentes “imperfectos”, como he visto decenas de diferentes “futuros” o ”condicionales”. Y, haciendo uso del sentido del humor con que el Señor me ha castigado, si no te importa y por aligerar la cosa, quería contribuir aquí con uno que, por lo menos yo, no había hasta ahora visto etiquetado: un sorprendente “imperfecto de error” que parece haber descubierto Álex Grijelmo, en su inefable Gramática descomplicada. Él lo ejemplifica y explica así:
EL IMPERFECTO DE ERROR:
“El cónyuge sorprendido le dijo a su pareja: “¿No venías mañana de Londres?”
En este caso, el cónyuge percibe que el futuro ya no es como era, y por eso se refiere a lo que era con un imperfecto.”
Esta fenomenal perspicacia en la observación del funcionamiento de nuestro idioma nos podría inspirar para seguir alimentando una lista que una treintena de generaciones no podría dar por finalizada. Yo te propongo, como ejemplo, cuatro “imperfectos” más de mi propia cosecha (que reconozco en todo caso deudores de la agudeza de Grijelmo), con su correspondiente explicación:
EL IMPERFECTO DE ACIERTO:
La amante del cónyuge, indignada, le dijo a al cónyuge: “¿Qué te dije yo? ¿Era hoy o no era hoy cuando venía de Londres, cabezón?”
En este caso, la amante del cónyuge percibe que el presente sigue siendo como ella pensaba, y seguramente por eso se refiere a lo que era con un imperfecto, para poner de relieve su acierto.
EL IMPERFECTO DE IGNORANCIA:
El cónyuge, preocupado, le dijo a su amante: “Oye, Magdalena: ¿era hoy cuando venía mi señora, o mañana?”
En este caso, el cónyuge no sabe si el presente sigue siendo como era o no, es más, no sabe ni cómo era, y por eso seguramente se refiere a lo que era con un imperfecto, solicitando confirmación de su ignorancia.
EL IMPERFECTO DE CAUSA:
El cónyuge, humilde, le dijo a su pareja: “Magdalena, hija, como tú venías mañana de Londres, pues me he traído a esta gachí, que si llego a saber que te adelantas, te juro que no estaría aquí”
En este caso, el cónyuge sabe que ni el presente ni el futuro siguen siendo como eran (especialmente, por lo que es de temer, el futuro), y por eso seguramente se refiere a lo que era con un imperfecto, para indicar a la señora que la delicada situación es, en el fondo, culpa suya.
EL IMPERFECTO DE CAUSA MAYOR:
El cónyuge, terminante, le dijo a su amante: “Mira, Palmira, ya sé que no te apetece meterte en el mueble del fregadero, pero es que, escuchando los pasos por la escalera, acabo de caer en la cuenta de que mi esposa llegaba justamente hoy de Londres”.
En este caso, el cónyuge acaba de recordar que el presente es exactamente como era, y por eso seguramente se refiere a lo que era con un imperfecto, poniendo de relieve que eso que era y no recordaba que era le obliga a tomar medidas drásticas.
(Sigue y concluye)